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Reír Llorando

October 2, 2011 por Cynthia Bagué - 4 Comments


Cuando era una niña, amaba un poema del mexicano Juan De Dios Pesa. Reír llorando versa en torno a un famoso comediante que podía sacarle una risa desenfadada a cualquier hombre, y sin embargo él era infeliz. Siempre sentí pena por el pobre Garrik, el comediante del poema.

   Para mí la sonrisa es una de expresiones más bonitas que podemos recibir de una persona. La sonrisa, incluso la risa, es liberadora, contagiosa, luminosa, enriquecedora. Aun las sonrisas que reflejan dolor, o las que terminan en un gesto poético, que se clavan en la mente y te atormentan cada instante del día. Hay sonrisas que te inyectan una dosis de farsa, y otras que vale la pena haber visto aunque sea una sola vez en la vida. Las de mis hijos, por ejemplo, las de mi madre, las del amor.

Lo cierto es que no debería ser tan complicado regalar una sonrisa… pero lo es. Quizá porque no queremos parecer locos que vamos por la vida con una mueca intensa que nadie entiende, acaso como esa de la Mosa Lisa, que su enigmática expresión no despierta tantos sentimientos retenidos.

Hoy escuché una vieja canción que me ha hecho llorar, cosa curiosa porque lleva el título «Smile». «Smile, what’s the use of crying/ You’ll find that life is still worthwhile…/ If you just…» Incluso cuando el corazón se siente herido, una sonrisa por triste que sea luce hermosa, porque manifiesta lo genuino de los sentimientos: los tuyos, los míos, los de aquel que olvida el temor de verse expuesto por completo.

Gabriela Mistral dice que una sonrisa triste es un modo bondadoso de llorar. ¡Qué pensamiento más sublime! Resulta ignorante el cinismo en nuestras vidas cuando una sonrisa nos parece demasiado banal. Y aquí estoy yo, secándome las lágrimas al escuchar este tema escrito por Charlie Chaplin, que me permite sentir que, pese a cualquier sentimiento oscuro, la vida sigue valiendo la pena de ser vivida. Y vivirla, además, con intensidad.

Por estos días, han reabierto el caso legal contra el médico que atendió a Michael Jackson en sus últimas horas. Y sí, lo están responsabilizando por la  muerte del cantante. ¿Y a quién culpamos por su muerte en vida? Porque Michael, a su modo, también vivió una muerte cuando estaba más vivo que nunca. Es el mismo artista que todo el mundo había señalado por alegadamente haber cometido un acto horrendo. Nunca se le pudo demostrar que fuera culpable. Incluso, el hombre que lo acusó de haber abusado con su hijo cometió suicidio.

 Y es que Michael Jackson,el hombre, vivió una de las vidas más tristes que pueda imaginar; quizá por eso hizo suya, muy suya, esta canción.

Reconozco que cuando la escuché por vez primera no tuvo en mí un efecto extraordinario ni mágico; si lo tuvo tiempo después, quizás cuando ya había llorado lo suficiente. Seguramente cuando me cuestioné lo que significa morir en silencio, señalado cada día por atrocidades que era incapaz de imaginar.

Dicen que la sonrisa viene directamente de un ser superior. Los grandes actores aseguran que es más fácil interpretar papeles dramáticos que hacer reír al público. Se han escrito historias fantásticas como la de Garrik, y es tan real conocer a tantos para quienes hacer felices a los demás es más sencillo que comprometerse con su propia felicidad.

Sonreír es una muestra de gratitud hacia la vida, porque a pesar de todo, no existe ningún compromiso más valioso que abrazar nuestra propia felicidad. Ser feliz puede contagiar al mundo. Si tan sólo cada uno de nosotros lo entendiera, despertaríamos sonriendo.

“Smile”

Nota original publicada en  http://www.bluemonkblog.net